domingo, 22 de marzo de 2020

ESTE CUERPO ROTO

Llego a casa como si me hubiera pasado un trolebús por encima. Es una sensación rara, es como cuando has tenido un catarro o gripe pero diferente. No he perdido ni el apetito, ni tengo fiebre, ni la saturación baja, pero me aprieta el pecho como si quemará y de vez en cuando la tos me mata. Bueno siempre que he tenido una viriasis o en la primavera he tenido esta tos. Cuando jugaba al rugby no me importaba, tenia unos abdominales a prueba de bombas, pero ahora no. Salgo a pasear con mi perra y subo bien las cuestas, pero tengo la sensación de tener algo diferente. Pensaba en Batman, por aquello que nos han pegado un bicho que viene de los murciélagos, algo nuevo. Va por momentos, ahora estoy mejor pero en media hora decaigo. Debe ser la edad, son 64, estoy en la edad de riesgo,  espero que el  virus no, aunque dudo, poco a poco todos vamos cayendo. Aunque me apunté como voluntario para el fin de semana me alegro que no me hayan llamado, necesitaba recuperarme.
La semana ha sido dura, tenemos una población muy anciana. Muchas casas sin ascensor. Muchos viven solos, aunque ahora uno de la familia se ha pasado a vivir con ellos. Son gente maravillosa que tras 32 años confían en mi. No siempre ha sido fácil, tienes que dar malas noticias y aunque lo intentas no siempre aciertas o, más bien,  no todos consideran que has hecho lo necesario aunque hayas puesto el alma en ello. Pero es que la atención primaria es el arte del manejo de la incertidumbre y es difícil explicar que el síntoma leve que tienen muchos, en uno, es el comienzo de algo grave.
Para colmo de males luchamos contra una parte de la población que tiene privada, los privilegiados, muy pocos de mis pacientes se la pueden permitir pero les gustaría, es humano. Aunque  estudios serios demuestran que en la privada se mandan más pruebas y más pruebas innecesarias. Yo intento que se sientan diferentes, que sepan que son "mis pacientes" y que se les hace lo que se les tiene que hacer y si es grave, lo más rápido posible. Por desgracia, la atención primaria en Madrid es un especie de beneficencia. Los ricos tienen privadas. Si son ricos o profesores o funcionarios de alto estanding, eligen sociedades para poder saltarse el médico de familia aunque en todos los sistemas se haya demuestrado que es lo mejor para todos. Me gustaría saber cuántos políticos, jueces o catedráticos acuden a un médico de familia. Ahora eso sí, cuando llega lo duro, lo caro, se pasan a la pública. Perdón, divago, dejo las disquisiciones socio- políticas y paso a la vida real.
Quiero agradecer a Carlos y David, taxistas, que me han llevado a los diferentes domicilio estos días. Todos ellos de personas muy mayores y con mucha patología: Alzehimer, diabetes, cardiopatías isquémicas, hipertensión todo junto....Ha sido un lujo, me abrían y cerraban la puerta, no tenía que tocar nada. El viernes, mientras estoy en el taxi yendo a domicilios, sobre la marcha, me mandan los compañet

ros un Whatsapp para que vaya a ver a una paciente muy mayor. Fiebre de 39°, saturación de oxígeno de 83%, auscultación pulmonar con ruidos en todo el pulmón, dificultad hasta para hablar. Tiene que ir al hospital, se me echa a llorar, su marido está en una residencia y las noticias son las que son. No hablaré de las residencias hoy. Como dice mi amiga y colega de medicina de familia Lourdes, "la vida y tal". Carlos me espera en la puerta con su bendito taxi.
Vuelvo al centro de salud en donde están todos los compañeros con los que estamos en la lucha: administrativos, celadores,  limpiadoras, auxiliares de enfermería, enfermeras, un pediatra y los médicos de familia. A casa a recuperarse, la semana que viene será peor. Los pacientes estarán peor, más compañeros afectados o yo, se cerrarán centros de salud y, nuevamente la primaria sufrirá una merma de efectivos. Una pena porque hasta Bill Gates  en su famosa charla TED habla de:
"Los servicios primarios de salud, la investigación y el desarrollo, son asuntos que  reducirían la desigualdad en el tema de salud y harían más justo y seguro este mundo. Por eso pienso que debe ser una prioridad absoluta, sin necesidad de pánico".
Bill Gates. Charla TED 2015.
Pero pocos se han fijado en este párrafo. Veremos cuando acabe todo, quien quiere colaborar, rascarse el bolsillo,  para que el mundo sea más justo y equitativo.

José Antonio González-Posada Delgado
Medicina familiar y comunitaria
Centro de salud universitario El Greco. Getafe.
Comunidad Autónoma de Madrid

jueves, 19 de marzo de 2020

¡AHORA NO TOCA!

Desde hace unas semanas vengo recibiendo por las redes sociales diferentes críticas por el tema del coronavirus. Las críticas han abarcado todo el arco político o geográfico. Críticas a la actuación de políticas actuales o anteriores. A todo el mundo le he dicho, independientemente de que sean de derechas, izquierdas, moderados, nacionalistas... qué:


 ¡AHORA NO TOCA!

 
Cuando juzgamos a una persona por su ideología, por sus creencias religiosas, por su raza, por su nivel social o económico, por su conocimiento cultural o por cualquier hecho diferencial, bajamos un peldaño en la concepción de la dignidad de la persona. El peldaño más bajo se produjo en los campos de exterminio cuando a las personas se les privó de toda dignidad humana  convirtiéndolos en meros objetos.


Ahora necesitamos subir dos o tres peldaños. El coronavirus no distingue de niveles, pero sabemos que existe una población más vulnerable que otra. Dejémonos de críticas, de valoraciones anteriores, cuando alguien te escriba, cuando lo tengas delante, no pienses que es de izquierdas o de derechas, nacionalista o no, piensa que es una persona que tiene padres o abuelos mayores, expuestos a un terrible virus que puede diezmarlos. Si has perdido a un ser querido sabes de la tristeza y la ausencia que te produce. Piensa que si alguien de su familia o de tu familia, se contagia de gravedad, va a tener que estar aislado y es posible que, si hay mala suerte, muera sin poder despedirse de sus seres queridos y sin tenerlos a su lado. Nos toca hacer ese esfuerzo para subir esos peldaños que nos igualan a todos. Para el resto:


¡AHORA NO TOCA!