jueves, 28 de marzo de 2019

HOY ME HE SENTIDO MÉDICO DE FAMILIA




No es fácil, en estos días, poder hacer esta afirmación, pero con satisfacción, puedo decir que me he sentido médico de familia.
Un lunes, un día cualquiera, pasaba consulta con Isabel mi R4, fue un día complicado cómo son todos los lunes. A media mañana nos dieron un aviso domiciliario por una paciente crónica con una complicada situación clínica, social y familiar. Además de todos sus problemas crónicos, se encuentra inmovilizada, imposibilitada para andar, sobre todo para bajar los dos pisos de una casa sin ascensor. Está bajo el cuidado de una hija con problemas de salud mental. Desde hace mucho tiempo, machaconamente, sin éxito, les he dicho que ambas precisan de cuidados especiales. 
Al final de la consulta, 14,30, fuimos al domicilio. La hija nos abrió la puerta y comprobamos que en el suelo había mucha sangre y en su muñeca izquierda un corte profundo, estaba muy agitada. Asustados y pensando que lo primero que había que hacer era preservar la seguridad de su madre, Isabel, llamó a la ambulancia psiquiátrica. A la hora y media, motu proprio, se vistió para que la llevaran al hospital.  En esa larga hora y media en la que le acompañe, mientras Isabel ayudaba a la madre, pasaron ante mí 31 años de medicina de familia. 
Conocí a la familia en 1988, cuando llegué al centro. Por desgracia tuvimos (incluyo a Milagros enfermera de familia de muchos años) que acompañarlos en una difícil travesía, la muerte de su hermano joven, la de su padre y a la terrible disolución de una familia por los estragos que producen los problemas de salud mental. En lo que fue una casa limpia y ordenada, como un ama de casa de las de antes sabía tener (trabajo ni remunerado ni reconocido, no deja hueya ni derecho a pensión) ahora hay una casa en decadencia. El tiempo, la enfermedad y la falta de recursos, son un cóctel terrible. La ambulancia no llegaba y había que hacer algo. Hay algo instintivo cuándo veo a alguien sufrir, me sale de dentro cogerle, darle la mano, es un intento físico para que sepa que yo estoy allí para ayudarle, que tenga la percepción que tiene algo/alguien donde agarrarse. Puede servir un instante para calmar, pero la ambulancia no llegaba y había que hacer algo más. Iniciamos un viaje a las vivencias de su infancia, de sus intentos de suicidio, de la muerte de su hermano y de su padre. Que se puede decir cuando una persona te dice que hace años que no se siente feliz, pocos momentos que ella recuerde. Tenía colgadas de la pared fotos de un hermano joven y guapo, de una familia feliz, de un padre querido, de la joven que fue. Me contó su deambular por una casa de acogida por un problema de violencia de género, su caída en el abismo del alcohol. La mala suerte que tuvo cuando se tiró al metro y se quedó en un hueco. Tuve que cambiar de registro, alguna luz habría entre tanta sombra: mi hermano era un cachondo, muy valiente en su enfermedad, fuimos a ver lo que iba a ser su tumba, quería una lápida para que nadie pisara el suelo dónde iba a estar enterrado, siempre alegraba las reuniones de los hermanos. Su padre la llamaba por su apodo cariñoso. Los cuidados que le profirió antes de morir. Reuniones alegres de todos los hermanos durante una época feliz. Recordaba lo bien que nos portamos con su hermano y su padre (en aquella época no había ni paliativos ni retrovirales) la enfermera y yo, estaba muy agradecida. Treinta y un años que vamos dejando en el haber de nuestros pacientes. Poco a poco se fue relajando, dejó de estar agitada, terminó reconociendo que necesitaba ayuda. Se vistió y no opuso resistencia a la llegada de la policía con los responsables de la ambulancia psiquiátrica, una hora y media después. 
No es fácil enfrentarse a los pacientes agresivos, se necesita seguridad, formación y empatía. No olvidar dar el mensaje constante, le llaman longitudinalidad de la atención, de que estamos para ayudarles (si es que realmente nos lo creemos)  y razonarles que,  a veces, puede ir en contra de lo que ellos piensan. Todo contacto se apunta en el haber y el debe de nuestra relación, si lo hacemos bien, llenaremos nuestro haber.  
Isabel, mi residente, no pudo acudir a su curso de electrocardiogramas, le pareció más interesante esta experiencia. Salimos de la casa una hora y tres cuartos después, a las cuatro y cuarto. Los dos, un tanto desasosegados pero satisfechos, nos pareció que no habíamos perdido el tiempo, al fin y al cabo, somos SUS MÉDICOS DE FAMILIA. 
  

lunes, 4 de marzo de 2013

Como lágrimas en la lluvia

"Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir" - Replicante Roy Batty. Blade Ranner.

Es una pena que herramientas que puedan mejorar la asistencia no sean valoradas adecuadamente ni por los gestores ni por los profesionales. Por eso, hace tiempo pensé en  crear un blogg con el nombre “QUIERO MIS DATOS”, se me ocurrió después de escribir mis anteriores post en ATensión Primaria : “Yo tambien quiero I” y  ”Yo tambiénn quiero II”. Pero estaba realmente desilusionado por el nuevo programa AP Madrid y porque me decían que se iba a leer poco. Tuve un nuevo impulso en octubre,  pero llegó lo de la “marea blanca” y volví a olvidarme. Le he dado muchas vueltas a la idea y creo que debo publicarlo , porque tengo algo que decir que puede ser interesante para los que trabajamos en la primaria. Así que allá voy.


Después del verano, me incorporé a trabajar con el nuevo programa AP Madrid, el antiguo, OMI-AP, había desaparecido. Para mi, la gran ventaja de OMI-AP era que  su base de datos estaba en el servidor del centro de salud y que  podíamos obtener  información de los registros del trabajo diario. Con el AP Madrid, la base de datos está en un mega ordenador inaccesible para los profesionales. Varios años atrás, gracias al compromiso de Marisol Zuzuarregui, en aquel momento gerente del Área 10 de Madrid y de Ángel Ruiz Téllez de CYMAP  (a los dos gracias de corazón), se nos permitió la instalación del programa ISIS en el centro de salud. El ISIS, entre otras cosas, permite obtener información de lo que hacemos, vamos, de lo que registramos. No es un programa perfecto y hemos tenido el problema que al ser un regalo y no tener el soporte institucional, no hemos podido participar en su mejora  pero voy a dar fe de que con él se obtiene mucha información. Como a Roy Batty, me ha
permitido y aún me permite, ver cosas extraordinarias.



Iniciaré la la razón de por qué quiero mis datos con algo sencillo, con el episodio de fibrilación auricular. En 2002 iniciamos el programa del control del INR (entre nosotros el Sintrom) en el centro de El Greco siguiendo los pasos de otros centros como Isabel II y Pintores de Parla, pioneros en el tema. Solo voy a exponer, en el siguiente gráfico, lo que ha significado en nuestro centro de salud el llevar a cabo dicho programa.


El paso de 1.310 visitas a 4.352 es un incremento en la actividad del 331%, aproximadamente un 33% anual. Los INR equivalen a los DGPs o datos generales del paciente léase, lecturas mas de INR, TA, frecuencia cardiaca, análisis, etc, que equivalen a un incremento del 428%. Todo este trabajo se ha asumido sin pestañear y sin aumento de recursos humanos, por lo médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería y administrativos de los centros de salud. Quien quiera entender que entienda.
Por esto quiero mis datos, quiero que se sepa que trabajamos y quiero tener herramientas sencillas que me permitan saber que hago y como lo hago. Lo malo es que todos estos conocimientos se perderán "como lágrimas en la lluvia" y estoy seguro que me jubilaré sin poder disfrutar de algo parecido.



José Antonio González-Posada Delgado médico de familia. 

Centro de salud El Greco.  Getafe.